Embodied Pelt Shenzhen

Research Embodied Pelt.
Shenzhen, 2015

Investigación Embodied Pelt.
Shenzhen, 2015



Authors: langarita-navarro arquitectos, María Langarita, Víctor Navarro.
Collaborators: Guillermo Diego, Angela Juarranz, Víctor Nouman. Photo: Wang Gen.

Usually we relate architecture with its inorganic and inert manifestations, with all that is hard and does not change. Based on this we have learnt to speak and write. It crams the archives of culture. However, we propose an alternative look to its complementary: an organic and soft side. One that breaks down and leaves no trace when it disappears. One that is easy to handle and requires actions from its inhabitants to activate it. One that cannot be preserved without affections. To that architecture and to the world it builds we call it Pelt.

Maintenance policies and a misunderstood culture of efficiency have been eroding the pelt’s trail of the places we inhabit. This trend towards eradication and banishment has been especially intense in offices and workspaces. In these spaces, from the pelt, just some strange inhabitants remain, always present, and at the same time always foreign. They are ghosts of a faraway world that reveal the gap between the space where we live in and the universe they refer to, which we cannot and will not resign. We propose claiming their presence and asserting their powers.

Autores: langarita-navarro arquitectos, María Langarita, Víctor Navarro.
Colaboradores: Guillermo Diego, Angela Juarranz, Víctor Nouman. Fotografías: Wang Gen.

Habitualmente relacionamos la arquitectura con sus manifestaciones inorgánicas e inertes, con todo aquello que es duro y no cambia. Es la parte sobre la que hemos aprendido a hablar y escribir, la que abarrota los archivos de la cultura. Sin embargo, proponemos una mirada alternativa a su complementario: al lado orgánico. Aquello que se descompone y se transforma. Aquella que es fácil de manipular y necesita las acciones de sus habitantes para activarse. Aquella que no se puede conservar sin afectos. A esa arquitectura y al mundo que construye lo llamamos Pellejo. Las políticas de mantenimiento y una mal entendida cultura de la eficiencia han ido borrando el rastro del pellejo de los lugares que habitamos. Esta tendencia a la erradicación y el destierro ha sido especialmente intensa en las oficinas y los espacios de trabajo. En ellos, del pellejo, apenas quedan unos habitantes extraños, siempre presentes y al mismo tiempo siempre ajenos. Fantasmas de un mundo remoto que desvelan la fractura entre el espacio en el que vivimos y el universo al que hacen referencia y del que no podemos, al que no queremos renunciar. Nos proponemos reclamar su presencia y reivindicar sus poderes.